26 de agosto - Día Internacional del Dengue

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la tercera parte de los habitantes del planeta, están en riesgo de contraer el dengue. Cada año se presentan cerca de 390 millones de casos en el mundo, de los cuales 500 mil corresponden a dengue grave con alrededor de 25 mil muertes.

En las últimas décadas, el rápido crecimiento de las poblaciones urbanas, el calentamiento global que hace que muchas regiones alcancen la temperatura adecuada para que viva el mosquito Aedes aegypti, transmisor de estas enfermedades, la facilidad de los desplazamientos de las personas de un país a otro transportando los virus, más los precarios servicios de saneamiento ambiental en muchas ciudades de las zonas tropicales y subtropicales; han favorecido su propagación y han llevado a un resurgimiento de las epidemias de dengue, Zika y chikungunya que no ha sido posible controlar con las actuales herramientas con que cuentan las autoridades de salud. 
 
Estas enfermedades no cuentan con vacunas ni con medicamentos para prevenirlas o tratarlas y son una de las causas más frecuentes de hospitalización de niños en los países hiper endémicos. Además, tienen un alto costo tanto para las familias (estas enfermedades son más frecuentes en poblaciones con menores recursos); como para las empresas, por la pérdida de productividad de sus empleados; y para el sistema de salud por los costos directos de consultas, hospitalización, medicamentos y exámenes de laboratorio. 

En Colombia, para el año 2016 se presentaron cerca de 100.000 casos de dengue de los cuales de los cuales 18 mil fueron en Medellín, con 13 muertes confirmadas.

El mosquito Aedes aegypti, está actualmente trasmitiendo estos virus en zonas urbanas por debajo de 1900 msnm, y cada día invade nuevos espacios. Recientemente el PECET, de la Universidad de Antioquia, informó su presencia a 2302 msnm por lo que surge la necesidad de fortalecer los programas de salud con nuevas estrategias, de prevención y control,como puede ser el uso de la Wolbachia, tal como fue señalado por la OMS y la OPS, en marzo de 2016, quienes recomendaron evaluar la eficacia del control biológico con esta bacteria, tarea que realiza actualmente el World Mosquito Program en 12 países del mundo.